Dicurso de Iván CEPEDA en Cúcuta

Discurso en Cúcuta el
27 de enero.

Gracias Cúcuta, gracias Catatumbo, gracias Norte de Santander.


He preparado unas cuantas líneas, queridas compañeras, queridos compañeros, para éste encuentro que tenemos hoy.

Se llama de la siguiente manera, “Defendamos nuestros derechos políticos”.

En las últimas décadas como parte de mi trabajo junto a las víctimas del conflicto armado y en mi recorrido por los territorios caminando al lado del movimiento campesino, siempre regreso al Catatumbo y al Norte de Santander, con una certeza profunda, aquí incluso en medio de la guerra y del abandono, el pueblo nunca renunció a la vida y a la esperanza.

Siempre recuerdo con admiración que en esta región del país, el movimiento social floreció en medio de la violencia, como una respuesta colectiva y consciente para defender la vida, la tierra y el territorio. Como una decisión ética y política de construir la paz, cuando la guerra parecía imponerse siempre como destino.

Eso ha sido posible, gracias a la valentía serena del movimiento campesino e indígena, de las comunidades afrodescendientes, gracias a la fuerza incansable de las mujeres, lideresas sociales, a la actuación firme en el movimiento sindical, a la energía transformadora de la juventud, y a la perseverancia, la perseverancia de las organizaciones de víctimas que han enfrentado los crímenes más cruentos y su impunidad, con el poder de la verdad.

Estos ejemplos de fortaleza humana, de generosidad y de entrega a la vida popular que nace en el Norte de Santander, son parte esencial de nuestras luchas colectivas como nación, son escuela ética y política, de la cual debemos siempre aprender.

Por eso mi primer mensaje hoy aquí, es expresar gratitud y reconocimiento al gran movimiento social y al pueblo de esta región que ha puesto tanto sacrificio, y que nos ha enseñado a resistir y a luchar de manera perseverante incluso en las peores circunstancias.

El mejor homenaje que podemos rendirle a este pueblo, a esa historia legendaria, es continuar el camino del cambio social que emprendimos en 2022 con el Pacto Histórico y el gran presidente que tenemos Gustavo Petro Urrego.

Se trata de que ahora reelijamos el programa de las transformaciones sociales, de la equidad, de la lucha contra la pobreza y la desigualdad. Se trata de elegir el 8 de marzo una poderosa bancada en Senado y Cámara, cuyas dignas y dignos candidatos tenemos aquí en esta tarima y para quienes les pido un gran aplauso.

Se trata de elegirme a mí como el candidato del Frente por la Vida, así lo hemos llamando, Frente por la Vida, para ser el digno sucesor del presidente Petro.

Eso, compañeras y compañeros, no sólo tengan la certeza de que podemos hacerlo, sino la convicción de que lo vamos a hacer.

Vamos a ganar éste año y a profundizar el cambio social. Vamos a triunfar para elegir un segundo gobierno del pueblo y al servicio del pueblo. Vamos a cerrarle el paso a la extrema derecha de éste país.

Algunas empresas de comunicación y candidatos políticos de la extrema derecha han querido presentar esta elección como el enfrentamiento entre dos extremos ideológicos, el que representa Álvaro Uribe Vélez y el que encarna nuestro proyecto progresista.

Falso, esa es una caricatura de la realidad política. El verdadero enfrentamiento es entre dos posiciones claramente diferentes: una neoliberal y profundamente autoritaria y depredadora hasta la muerte, la del uribismo, y la otra, la que representamos nosotros y nosotras, la del cambio social, la defensa de la vida, la participación y la movilización política del pueblo.

Basta que lo recordemos, que hagamos un poco de memoria, compañeras y compañeros.

Entre el 2002 y 2010, el uribismo empobreció al pueblo colombiano, sembró el país de falsos positivos, de parapolítica, despojo de tierra, destrucción de derechos sociales, violencia y odio.

Entre 2018 y 2022, no solo el uribismo intentó destruir el acuerdo de paz, sino que acentuó la pobreza en la post pandemia y terminó provocando el gran estallido social.

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