Discurso de Iván Cepeda en Valledupar: La rebelión ciudadana contra la gran corrupción 26 de enero 2026
He escrito para la tarde de hoy, compañeras y compañeros, una intervención que lleva el siguiente título:
“La rebelión ciudadana contra la gran corrupción – La rebelión del pueblo colombiano contra la corrupción”.
Queridas compañeras y queridos compañeros, siempre, siempre es motivo de profunda emoción y alegría regresar a esta tierra. Valledupar y Cesar, no son solo un territorio del Caribe colombiano, son una geografía marcada por las luchas sociales, por el dolor y también por la esperanza de sus pueblos y comunidades.
Ayer, apenas llegando, participé en una ceremonia de protección espiritual junto a las autoridades ancestrales de los pueblos Kankuamo y Wiwa. Escuché sus palabras sabias y serenas, sobre la urgencia de proteger la madre tierra, de la cual no somos dueños sino que somos parte. Recordamos juntos con los Kankuamos y los Wiwa, las luchas libradas, en las que participé también, para detener a los responsables del genocidio que se ha ido pretendiendo realizar, para arrebatarles su territorio sagrado, la Sierra Nevada de Santa Marta.
Defender la vida de los pueblos indígenas, ha sido y sigue siendo, una defensa de la vida de toda nuestra nación, pero éste, el genocidio contra los pueblos indígenas, no ha sido el único crimen cometido en estas tierras, lamentablemente.
Ayer también tuve la oportunidad de saludar a mi colega y querida amiga, Imelda Daza, que espero esté escuchándonos, una de las muy pocas sobrevivientes del genocidio contra la Unión Patriótica.
Su sola presencia, su exilio de años, es un testimonio vivo de la barbarie que se quiso imponer, y de la resistencia que no pudieron extinguir.
La Unión Patriótica sigue viva, más que nunca, y hace parte del gran Pacto Histórico.
Imelda me recordaba, en la conversación de ayer, que buena parte de ésta ciudad ha sido construida por luchadoras y luchadores sociales. Hoy, más de 30.000 habitantes de Valledupar, viven bajo la amenaza del desalojo por ocupar supuestas tierras ajenas. Son, en su gran mayoría, victimas del desplazamiento forzado, expulsadas por la violencia de los Santanderes y de distintos rincones del Caribe. Es una injusticia histórica, que no podemos seguir tolerando, ni normalizando, y para la cual reclamamos solución efectiva, para los desplazados de la violencia.
Aquí en este departamento, el paramilitarismo intentó arrasar con todo el tejido social, buscó destruir las organizaciones populares, y durante más de dos décadas, capturó y cooptó a la Universidad Popular del César. Por eso, ésta universidad, sus docentes, trabajadoras, trabajadores y estudiantes, han sido reconocidos como víctimas de crímenes de lesa humanidad.
En este departamento, aunque aún esperan la reparación real, integral y efectiva, debemos hacer efectiva la reparación de todas las víctimas de la violencia en Colombia, como ha ocurrido en muchas regiones del país.
Los pueblos indígenas, los sectores populares, urbanos y rurales, sus movimientos sociales, han padecido la violencia económica y padecen la persecución política. En varias regiones de Colombia, se busca imponerles a toda costa el modelo neoliberal, pero aquí, como en tantos otros lugares del país, no lograron quebrar la voluntad del pueblo colombiano, porque este territorio, también es ejemplo de resistencia, organización, y lucha por el cambio social. Así lo demuestran los avances del Pacto Histórico, el respaldo popular al Gobierno del Cambio, y la creciente favorabilidad de nuestro presidente Gustavo Petro, a quien saludo desde esta tribuna.
Valledupar y Cesar muestran las razones por las cuales este año vamos a triunfar.
Compañeras y compañeros, el 8 de marzo elegiremos una poderosa bancada parlamentaria, con congresistas, como nuestra amiga Alexandra Pineda, y todos los que hemos escuchado aquí, y yo seré elegido candidato de un gran Frente Democrático.
